Resentida, grave, crítica, comunista de mierda, por qué no te vas a meditar un ratito, etc. Hace un par de años ya estos calificativos y frases son parte de los mensajes que recibo de las personas que tienen contacto conmigo en las redes sociales, principalmente Facebook. En algún momento me cuestioné realmente si debía censurarme, si le estaba dando mucho color, si en realidad todo era tan negro. La conclusión a la que llegué me sirve de argumento para esta entrada.
Estoy completamente de acuerdo con que hay que disfrutar la vida a concho y hay que intentar ser felices, porque no tenemos certeza de que haya otra oportunidad para hacerlo. Mis comentarios y publicaciones críticas e incisivas hieren la sensibilidad de muchos de los que me leen, al punto de que me han llegado a eliminar o bloquear por ser una persona "muy negativa" (lo encuentro sumamente válido y lo entiendo perfectamente, porque yo también he eliminado a montones de personas que no considero un aporte).
En un ejercicio que hice hace algunos meses, para ver si podía ser "menos grave" intenté cerrar los ojos a todas las temáticas sociales que me apenaban y que terminaba canalizando a través de la rabia: pobreza, injusticia, desigualdad, abuso, indiferencia, desinformación, ignorancia voluntaria, etc.; son tantos los ámbitos que en realidad no los puedo abarcar todos solo en una entrada de blog. La cosa es que el ejercicio me resultó bastante difícil. Solamente en un día normal en los traslados desde mi casa al trabajo y viceversa veo animales no humanos durmiendo a la interperie y desnutridos, animales humanos asquerosamente hediondos y sucios mendigando una moneda para poder comer algo en el día, rostros tristes, cansados y ensimismados en el transporte público, gente peleando a gritos con los choferes de micros por nimiedades, abuelos que con suerte se pueden mover y niños de 5 años deambulando solos por las calles, lanzazos, etc. Obviamente no es lo único que veo, también me enfoco en las cosas positivas y es lo que me permite sobrellevar el impacto que me causan las situaciones anteriores, pero a la vez me pregunto ¿podríamos evitar todo eso? Es ahí cuando se me hace imposible cerrar los ojos y cuando considero un acto irresponsable el hacer la vista gorda.
Si tú, tu mamá, tu papá, tus tíos, tus hijos, tus abuelos, tus amigos y tus colegas somos completamente indiferentes al sufrimiento, al abuso y a la violencia que se ejerce contra la gran mayoría de la población, estamos avalando tal comportamiento. Es verdad, yo y unos cuantos pelagatos más que actualmente piensan similar a mí no podríamos cambiar sustancialmente estas situaciones, pero sí podríamos lograrlo si el que piensa que no puede cambiar nada se une a los que sabemos que la masa es la poderosa.
¿Por qué solamente reaccionamos ante actos extremadamente brutales con rabia? ¿Por qué no nos enojamos de verdad al saber que la mayoría de los jubilados TIENE que vivir con menos de 80 mil pesos de pensión, aun cuando tienen problemas de salud? ¿Por qué nos escandalizamos tanto verbalmente sobre el circo político (no solo de Chile) y nos limitamos a negar con la cabeza cuando vemos noticias? ¿Por qué nos conformamos con un "así es la vida"? ¿Por qué no nos indigna como sociedad que una persona muera de hambre cada 3 segundos? ¿Por qué no nos interesa que a menos de una hora de Santiago haya gente que no tiene suministro digno de agua potable? ¿Por qué no veo el trasfondo de todos los desmanes que hacen los encapuchados en las marchas? Podría seguir eternamente con este tipo de preguntas. El punto es que somos tan egoístas, nos han enseñado a vivir y valorar tanto la individualidad extrema, que si no le afecta directamente a alguien de mi entorno cercano, no es mi problema ni debe importarme. El sistema en el que vivimos, hace que nuestras prioridades se alejen de nuestras necesidades básicas para tener una vida digna. Sin ir más lejos, y lo digo porque pasa en mi propia familia, demostramos el amor y el afecto a través de las cosas materiales; la gente trabaja robóticamente todo el mes para ganar un sueldo que en muchos casos simplemente no alcanza. A pesar de eso, la prioridad de esas personas es regalar o adquirir el último celular del mercado o la tele gigante que ni siquiera saben configurar para sacarle el máximo provecho. Nos hemos olvidado de que el afecto y el amor se debiera demostrar básicamente dedicando tiempo de calidad a quienes amas. Creo que si pasáramos más tiempo en contacto con otros seres humanos, haciendo cosas humanas, estaríamos mucho mejor como sociedad, pero claramente con el ritmo de la vida actual, es imposible pasar más de dos horas de calidad con tus seres queridos.
Ayer, para la marcha del día del trabajador, nuevamente quedó la escoba con los destrozos. Yo sé y creo firmemente que la violencia no es el medio para solucionar nada; solo genera más violencia, pero lo que más me llama la atención, es que la gran mayoría de la gente cree - muchas veces gracias a los medios de comunicación masiva - que la violencia de los encapuchados es gratuita y solamente lo hacen porque son "malos", que no hay un trasfondo detrás. Repito, no estoy justificando la violencia; no creo que sea un medio de resolución de conflictos, pero sí pienso que no todas las personas tienen la misma manera de reaccionar frente a la violencia. En las noticias ayer decían "los encapuchados se desquitaron principalmente con el mobiliario de los bancos e instituciones de educación superior"... ¿no les dice algo a ustedes eso? ¿No les dice que puede que haya personas que tengan más información que ustedes y tengan "motivos" para sentir rabia y frustración contra esas instituciones y que la única herramienta que esa persona ve para descargar su rabia es una piedra? (El tema del lumpen, flaites y delincuencia claramente es un SÍNTOMA (no una causa) de una sociedad enferma, pero para no irme por las ramas no desarrollaré mis ideas en esta entrada)
Hoy - a un día de que quedara la cagá en Santiago - acompañé a mi abuela a una caja de compensación, porque desde hace más de 13 años que está pagando un crédito de 500 mil pesos en cuotas de más de 30 lucas (por favor, hagan el cálculo). Producto de eso y de los súper negocios y transacciones de las AFP que le dan tanta prosperidad económica al país, mi abuela está recibiendo menos de 3 mil pesos mensuales... sí, MENOS DE TRES MIL PESOS mensuales de pensión . Hace más de dos meses que fuimos a ver qué pasaba y nuestra solicitud ni siquiera estaba en trámite ¿ustedes creen que no me dieron ganas de quemar la hueá? ¿Quién le paga las cuentas, la comida y la salud a mi abuela? ¿Qué pasa cuando una institución te debe plata a ti (por error de sistema, o por lo que sea)? Te tramitan eternamente hasta que por cansancio te devuelven lo que corresponde, pero nadie te devuelve el tiempo que gastaste en los trámites ni las rabias que tuviste que pasar porque te privaron de tu propia plata, pero ¿qué pasa cuando tú le debes algo a una institución? Claramente el poder está en manos de ellos, porque tienen la facultad de cobrarte lo que debes más los intereses generados por mora y pueden quitarte tus propiedades en menos de tres meses si no tienes para pagar con plata. El tema acá no es por qué no fuimos a reclamar antes, el tema es que estamos en un sistema donde estas instituciones contratan y capacitan a sus funcionarios (que claro, necesitan trabajo para sustentarse) para vender productos abusivos y hacen firmar a gente vulnerable y que no entiende bien lo que está aceptando. Yo sé que esos funcionarios que dan avances y créditos reciben comisión por producto vendido, y entiendo que todos queremos mayores ingresos a fin de mes para tener un poco más de holgura económica, pero ese no es el tema de fondo. El tema es que las instituciones "de ayuda social" lucran con los derechos básicos del ser humano. El tema es que las instituciones de educación lucran con los sueños de las personas. El tema es que todo es lucro. El tema es que nos han lavado tan bien el cerebro desde la cuna, que cuando vemos a una persona que es sensible a los abusos y reclama por lo que le parece injusto la calificamos peyorativamente. Y aquí es donde lo relaciono con lo que me pasa: yo, una persona analítica y realista, que no me gusta que abusen de las personas, que me manifiesto en contra del sistema violento, que hablo con la verdad (casi siempre cruda), que veo frustraciones en la gente por no tener los medios para vivir tranquilamente, que me enojo porque la gente ve morir a sus seres queridos por no tener plata para costear el tratamiento de salud, que que me da pena e impotencia ver tanta desigualdad, que informo sobre cómo nos están envenenando a través de la comida y el agua y otros mil etcéteras... yo... ¿ de verdad soy yo la que está mal? ¿De verdad estoy mal por querer vivir en una sociedad justa y libre? ¿De verdad está mal querer dejarle un planeta más compasivo y saludable a mi descendencia? ¿De verdad es tan malo pensar en el bienestar común?
Después de tantos cuestionamientos, he llegado a la conclusión de que yo no estoy mal. El sistema convenientemente hace que las personas como yo nos veamos como gente grave, resentida y violenta. Nuestra violencia (ya sea verbal o en las calles) solo es una reacción al sistema violento, y en cuanto al resentimeinto... ¡pucha qué buena palabra! Significa que soy capaz de sentir y de reaccionar al medio; eso me hace una persona consciente y consecuente. En algún momento me molestaron e hirieron tales calificativos. Ahora solamente me hacen sentir más humana y compasiva. Ser consecuente es una de las cosas más satisfactorias en la vida. Los invito a todos a humanizarse un poco más. Luchar y patalear por el bien común es humano, justo y natural. No hacer nada implica que nada va a cambiar y eso sí que me asusta.
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