A comienzos de diciembre cumplí un año sin carne en mi dieta; el veganismo lo adopté unos meses después. Decir "voy a dejar de comer carne" fue casi como salir del clóset, porque mi pareja y casi todo mi círculo social y familiar no tenían más que prejuicios al respecto.
Me gustaría recapitular mi vida en este año en cuanto al veganismo.
A pesar de que muchos piensan que lo más difícil es dejar de comer carne, para mí no lo fue. Hace rato que ya no estaba disfrutando comer carne y a veces me daba asco masticar carne, al punto que tenía que escupirla y no podía seguir comiendo. Mi inconsciente de a poco fue cambiando mi percepción y ya me costaba dejar de pensar que en realidad era el cadáver de un animal que había tenido una vida de mierda para llegar a ser mi comida.
Lo más difícil para mí ha sido tener que lidiar con un mundo poco amigable con los veganos y aquí la lista es algo larga:
1. Ser el weirdo, el fome, el que come puro pasto, el que tiene una vida llena de límites.
Recuerdo cuando aún no era vegana, le estaba explicando a una persona que solo era vegetariana y me dijo algo como 'ah, ahí sí po, mi hermana es vegana y prácticamente no se puede lavar ni los dientes'. En esos momentos, como había tomado hace tan poco la decisión, me reí, pero en mi interior puse una cara de what the fuck loco, esto es una decisión! Unos meses después, ya vegana, en un evento de la empresa una persona vio que rechacé torta y me preguntó por qué. Le expliqué y me dijo algo como 'ah, es que yo veo crema o chocolate y me da lo mismo de dónde venga, no podría no comer eso, es tan rico! ja - ja - ja'. A esas alturas, no me causó gracia en lo absoluto, por lo que no me interesó quedar bien con nadie. Hice un esfuerzo de no darle una charla de lo que padecen las vacas lecheras a esa loca que más encima estaba embarazada y simplemente me abstuve de empezar una discusión inerte en un ambiente de fiesta.
Las comidas familiares, las salidas a comer con amigos, las fiestas de amigos, los asados (ahg, los asados). Amigos y familia, si voy a un asado o comida donde haya carne por usted, significa que es importante para mí, porque de verdad lo paso muy mal cuando veo a gente comer animales. Trato de disimularlo, porque entiendo que solo yo estoy en mi cabeza y que solo yo entiendo por qué le doy "tanto color", pero de verdad tengo que hacer un gran esfuerzo para no empezar a gritarle al mundo lo cruel de sus hábitos (ver punto 5).
2. Las tallas/preguntas fomes y repetidas
"¡Oye, pero come un poquito de esto, si no pasa nada!"
"¿Y tampoco comí pescado?"
"¿O sea que no comes ningún tipo de carne?"
"Te voy a tener lechuguitas pa' que puedas comer algo ja ja"
"¿Entonces el asao es en tu casa?"
Por favor usted no lo diga. Con suerte, estará dentro de las 10 primeras personas que le han dicho eso a un vegano y como bien dice el dicho "chiste repetido sale podrido". La verdad, es pajita.
Quien ha decidido hacerse vegano lo hace por una convicción y por sensibilidad. La mayoría de los omnívoros no saben las mismas cosas que los veganos saben sobre el proceso y todo lo que involucra la explotación animal y tenemos una perspectiva de las cosas completamente diferente. Tallas del tipo "detengamos la masacre contra las lechugas, veganos asesinos" son re-fomes; creo que en menos de un año me han mandado como 3 veces un meme relativo a la capacidad de sentir de las plantas o a la masacre de los pobres vegetales (sólo por dar un ejemplo), como si eso fuera hacerme olvidar los motivos que tuve para cambiar mi estilo de vida. La primera vez me causó gracia, pero después ¿pa qué? ¿para hacernos ver lo 'equivocados' que estamos a través de un chiste/meme repetido?
Yeah sure.
3. La comodidad del omnívoro
Antes podía levantar el teléfono y pedir algo para comer, salir de la casa e ir a comer a cualquier parte, salir con amigos e ir a donde se nos ocurriera, ir a comer a la casa de algún familiar o amigos y no ser "un cacho" para nadie.
Creo que esto es lo que más echo de menos de mi vida de omnívora, pero se puede vivir perfectamente con ello.
4. Desinformación y prejuicios
Hay demasiada desinformación. A tal punto, que muchos piensan que el pollo, el pescado o los mariscos no son carne, o que el queso no es lácteo. Me ha pasado en varias oportunidades que pregunto por alguna opción "sin carne" (ni siquiera uso la palabra veganismo) en locales y me dicen "sí, tenemos ensaladas surtidas con jamón o atún". La gente ni siquiera asocia que la carne es el trozo de un animal muerto, mucho menos saben (ni quieren saber) sobre la tortura que su alimentación y estilo de vida significa para la triste vida de millones y millones de esclavos animales.
También entiendo que hay muchos prejuicios "en contra de" los veganos, debido a la fama de fanáticos que tenemos y con respecto a ese tema, me refiero en el siguiente punto, que también es algo que he tenido que aprender a trabajar.
5. Contenerse para no convertirse en el vegano fanático que a todo el mundo le cae mal (no me contengo para caerle bien a la gente, sino que por salud mental).
Cuando decidí entrar en la senda del veganismo, al principio me costó demasiado procesar tanta información.
Se me ocurrió empezar a ver Earthlings pero no pude, NO PUDE verlo entero. Nunca tengo pesadillas a causa de películas o material audiovisual, pero esa noche, después de ver algo más de media hora de este documental no podía conciliar el sueño, no podía parar de llorar. No entendía (no entiendo) el nivel de indiferencia al que hemos llegado como sociedad, en la que por mero gusto, placer y vanidad justificamos prácticas dignas de la mejor (¿peor?) película de horror. No podía dejar de escuchar los chillidos de los cerditos prácticamente recién nacidos a los que les cortaban la cola sin anestesia... oh hueón, lo recuerdo y me dan ganas de explotar. Recuerdo la sensación de querer que llegara una tormenta solar y nos destruyera a todos los humanos.
Se me ocurrió empezar a ver Earthlings pero no pude, NO PUDE verlo entero. Nunca tengo pesadillas a causa de películas o material audiovisual, pero esa noche, después de ver algo más de media hora de este documental no podía conciliar el sueño, no podía parar de llorar. No entendía (no entiendo) el nivel de indiferencia al que hemos llegado como sociedad, en la que por mero gusto, placer y vanidad justificamos prácticas dignas de la mejor (¿peor?) película de horror. No podía dejar de escuchar los chillidos de los cerditos prácticamente recién nacidos a los que les cortaban la cola sin anestesia... oh hueón, lo recuerdo y me dan ganas de explotar. Recuerdo la sensación de querer que llegara una tormenta solar y nos destruyera a todos los humanos.
Cuando estoy en ese estado de odio por la humanidad, trato de recordar el tiempo en que yo misma me ponía a discutir por internet con veganos o vegetarianos, tachándolos de intolerantes, fanáticos religiosos, etc. En un gran esfuerzo trato de recordar mi perspectiva en ese entonces y trato de entender que no todos manejan la misma información que yo, que no todos tienen la misma sensibilidad que yo, e incluso que hay personas que en verdad no sienten nada al ver a un animal agonizando y chillando de dolor y miedo. Debo decir que la tolerancia al mundo omnívoro es una de las cosas que más trabajo me ha tomado. Debo hacer un gran trabajo mental cuando tengo que comer con gente que come carne (sí me molesta mucho, no me da lo mismo), o cuando escucho a personas que dicen en tono muy liviano que no tranzarían el brillo de su pelo, sus pestañas perfectas o el placer de comer torta solo porque "daña a los animales". Cuando escucho hueás así me dan ganas de tener autorización para testear por un solo día cosméticos en ellos, o meterles un falo caliente con semen en sus vaginas (a las minas, obvio) para preñarlas y que produzcan leche para que otra especie la consuma por mero placer... a ver si seguirían pensando lo mismo. Estoy segura de que muchos se van a sorprender de mis palabras "tan crudas" y "amargas". Lo que a mí me sorprende es que en verdad esas cosas pasan, pero como no las vemos, y como les pasa a conejos o a vacas lo minimizan. El ser humano no es superior a ninguna otra especie! Ningún animal se merece ese trato, sea humano o no. Después con la cabeza más fría, obviamente sé que no sería capaz de hacer nada similar (ni siquiera desearlo de verdad) y que estaría lejos de ser una solución al maltrato animal.
Me duele profundamente y también soy consciente de que la gran mayoría no entiende por qué este tema nos afecta tanto. Una vez me dijeron "¿pero cómo tanto?". Es simplemente que después de tanta información no puedo hacer la diferencia entre una pechuga de pollo, una ubre de vaca o un pecho de una mujer. Para mí todo es carne y fue el cuerpo de un ser que vivió y que no era necesario que muriera para estar en el plato de nadie.
El otro día fui al supermercado y veía a la cajera pasar por el lector cajas de leche, muchas golosinas (gomitas, chocolates, marshmallows, etc), quesos, helados, cosméticos. En esa compra no había nada que fuera chocante a simple vista (como un costillar por ejemplo), pero TODO lo que esa persona compró llevaba implícito sufrimiento animal. Y esa es la mismísima prueba de que no tenemos idea lo que consumimos. La loca que estaba comprando se veía una mina piola, "buena persona"... le faltaba solo llevar al perrito fifí en su cartera para ser el retrato perfecto de la hipócrita sociedad en la que vivimos. Ojo, no estoy juzgando a esa persona en particular... es solo que en ese momento pensé en las apariencias, en todo lo que no es evidente, que está ahí siempre latente, oculto, sucediendo en este mismo momento y que con nuestros hábitos de consumo aceptamos implícitamente.
En resumen, lo más difícil del veganismo para mí es volver a sentirme indiferente frente a un mundo de apariencias e hipócrita, donde "si no lo veo, no existe".